domingo, 23 de enero de 2022

La Familia de Jesús

 

Unidad Educativa Ecológica Santísima Trinidad

Catequesis de Primera Comunión

 2021-2022

 

Tema: La Familia de Jesús


 

Dios envió a Jesús entre nosotros dentro de una familia, dándole por mamá a la
Virgen María y, a San José, como papá adoptivo. Dios encargó a José que
hiciera de papá de Jesús aquí en la tierra, que lo amara y cuidara como a su
verdadero hijo. Así, Jesús tenía una familia donde vivir, contento y feliz.
José y María huyen a Egipto, porque Herodes había ordenado matar a todos los
niños menores de dos años que había en Belén. Jesús, José y María soportan
todas las dificultades que se presentan en el camino, desde Israel hasta Egipto.
José como protector de Jesús y María, es ayudado por Dios, quien envía un
Ángel para anunciarle en sueños, la forma como debería actuar frente a las
amenazas del Rey Herodes.

 

La Sagrada Familia.

 

La familia de Jesús, llamada también “Sagrada Familia”, vivía en Nazaret. Su familia era parecida a la nuestra. Su mamá, María, se ocupaba de la cocina y los quehaceres de la casa. Su papá, José, era carpintero. A pesar de ser hijo de Dios, obedecía con humildad a sus padres en todo. Nosotros también tenemos una familia. Todos nos ayudamos y así nuestra vida es más fácil y divertida. Jesús quiere que los hijos aprendan, primero en la casa, como ÉL. Por eso Dios reúne a los hombres en familias donde nacemos, recibimos los alimentos, el cariño de nuestros papás, y es allí donde aprendemos, por primera vez, a conocer y amar a Dios. En la familia, debe reinar el amor, para que el niño obedezca con cariño, ayude y sea amable con todos los que viven en la casa. En nuestras familias estamos llamados a ser y a vivir como cristianos. Cada miembro, según su vocación elige ser una familia, otro ser misionero, sacerdote o laico comprometido. Hoy en día, los cambios realizados por la sociedad, están debilitando a la familia. Así tenemos la violencia familiar, la convivencia sin compromiso, el trabajo y las relaciones sociales sin medida. Estos hace más difícil poder mantener unida la familia. Necesitamos que la familia, a la luz de la Biblia, viva los valores humanos y cristianos. Trabajemos como la familia de Nazaret, defendiendo las vidas que nacen y se desarrollan.

 

 

Conversamos


¿Quiénes forman la familia de Jesús?


¿A qué se dedicaba su mamá María?


 ¿A qué se dedicaba su papá José?


¿Ayudaba Jesús a sus papás?


 ¿En qué creen que se parece Jesús a ustedes? ¿Por qué?


¿Cómo debemos vivir con nuestros familiares?

 

 

Despertando el interés.

“Bendecid, oh Señor, a mi familia”


Que ninguna familia comience en cualquier de repente.
Que ninguna familia se acabe por falta de amor.
La pareja sea el uno del otro de cuerpo y de mente.
Y que nada en el mundo separe un hogar soñador.
Que ninguna familia se albergue debajo del puente.
Y que nada interfiera en la vida, en la paz de los dos.
Y que nadie les haga vivir sin ningún horizonte.
Y que puedan vivir sin temer lo que venga después.
La familia comience sabiendo por qué y dónde va.
Y que el hombre retrate la gracia de ser un papá.
La mujer sea cielo y ternura y afecto y calor.
Y los hijos conozcan la fuerza que tiene el amor.
Bendecid, oh Señor, las familias. Amén.
Bendecid, oh Señor, la mía también. (2)

Vídeo “Bendecid, oh Señor, a mi familia”

 

https://www.youtube.com/watch?v=3S1oEQq-ZDk

 

Ahora en base la canción pregunto:

 

¿A quién le pedimos que bendiga nuestra familia?


 ¿Qué debe haber siempre en una familia para que ésta no se acabe?


¿Dónde no debe vivir una familia?


 ¿Cómo debe ser un papá?


 ¿Cómo debe ser una mamá?


 ¿Qué fuerza deben conocer los hijos en la familia?

 

 

Compromisos


1.- Social: Dibujo y pinto a mi familia.

 

2.- Aprender  a rezar  LA SALVE  y LOS MANDAMIENTOS

 

 

 

 

 

miércoles, 12 de enero de 2022

Los Sacramentos y El Bautismo

 

Los Sacramentos y El Bautismo

 

Cuando Nuestro Señor Jesucristo se encontraba en este mundo comunicaba normalmente sus gracias espirituales y corporales a través del contacto físico de su persona, esto es, o con su viva voz o tocando con su mano, como cuando por ejemplo absolvió a la pecadora (Lc 7, 48) o sanó al leproso y al ciego de nacimiento (Mc 1, 41; Jn 9, 6).

 

Pero ahora que Jesús ha subido al cielo, ¿cómo podrá estar en contacto con nosotros y comunicarnos su gracia? Lo hace a través de los sacramentos de la Iglesia: en ellos está Él mismo que a través de la persona de su ministro también hoy nos toca, nos sana, nos alimenta y nos consuela.

 

Acercarse con fe a los sacramentos es encontrarse con Jesús resucitado y vivo, con Él que es nuestro único Salvador.

 

 ¿Qué son los sacramentos?

Los sacramentos son los signos e instrumentos de la gracia instituidos por Jesucristo para santificarnos.

 

¿Los sacramentos siempre dan la gracia de Dios?

Sí, si se reciben con las debidas disposiciones los sacramentos producen siempre la gracia de Dios.

 

¿De dónde les viene a los sacramentos ese poder de dar la gracia?

Ese poder les viene de Jesucristo que fue quien los instituyó.

¿Cuántos y cuáles son los sacramentos?

Los sacramentos son siete: Bautismo, Confirmación, Eucaristía, Reconciliación o Confesión, Unción de los enfermos, Orden Sacerdotal  y Matrimonio.

 

El Bautismo

 ¿Qué es el Bautismo?

El Bautismo es el sacramento que nos hace nacer a la vida de la gracia y nos hace cristianos. Él nos confiere también una señal indeleble, llamada "carácter", que permite el poder recibir válidamente todos los otros sacramentos.

 

 ¿Cómo se confiere el bautismo?

El Bautismo se confiere normalmente derramando agua sobre la cabeza del bautizado y pronunciando las palabras: "Nombre………..., Yo te bautizo en el nombre del Padre, y  del Hijo, y del Espíritu Santo". En algunas ocasiones también se realiza el bautismo por inmersión, que era el modo ordinario de la Iglesia primitiva: el catecúmeno es sumergido en la pila bautismal, mientras se pronuncian las palabras rituales.

¿Quién puede bautizar?

Normalmente quien bautiza es el Sacerdote o el Diácono. Sin embargo, en caso de emergencia, cualquier bautizado, puede y debe bautizar, con tal que tenga la intención de hacer lo que hace la Iglesia. Estos Bautismos de urgencia se realizan sobre todo en el caso de niños en peligro de muerte.

 ¿Cuáles son las disposiciones requeridas para recibir el Bautismo?

Un adulto que recibe el bautismo debe tener la intención de recibir el sacramento, la fe y el arrepentimiento, al menos imperfecto, de los propios pecados.

 ¿Cuándo son bautizados los niños, ¿quiénes son los principales responsables de su educación cristiana?

Son los padres. Ellos deben, con la palabra y con el ejemplo, contribuir al crecimiento espiritual de sus hijos. La Iglesia no concede el Bautismo sin la garantía de este compromiso, porque el Bautismo marca sólo el inicio de la vida cristiana, la cual por su naturaleza debe crecer y desarrollarse.

 ¿Cuál es el deber del padrino y de la madrina?

Es el de ayudar a los padres en su compromiso de educación cristiana.

El Bautismo de Jesús

.

Jesús, Dios y hombre sin mancha, es bautizado por Juan. ¿Por qué es esto, si en Él no hay pecado? La pregunta roza el misterio: Jesús con su Bautismo le está abriendo la puerta de la salvación a todo el género humano. Nuestra naturaleza dañada por el pecado original queda restituida. 

Cristo es la fuente de toda pureza y si Él no nos lava, el pecado mantendrá su dominio sobre nosotros. Las aguas del Bautismo tienen un profundo significado: vida nueva y libertad. 

El Bautismo es el sacramento que nos ha renovado completamente, al punto de que es “nuevo nacimiento” para la vida de la Gracia. La fuerza de este sacramento es incalculable:

 

Vídeos

Los 7 Sacramentos para niños

https://www.youtube.com/watch?v=5nzAKnYA1L4

El Bautismo- Hemos nacido para amar

https://www.youtube.com/watch?v=UGq2VR5Zrdk

 

Compromiso:

¿Qué día te bautizaron?

¿En cuál Iglesia te Bautizaron?

¿Nombre del Sacerdote que te Bautizo?

viernes, 7 de enero de 2022

La certeza de la Fe


 

El Bautismo de Jesús

 


La Misa y sus partes

 

Unidad Educativa Ecológica Santísima Trinidad

Catequesis de Comunión

 2021-2022

 

Tema: La Misa y sus partes

¿Qué es la Santa Misa?

 

Para resumirles un poco, la Santa Misa es una celebración muy importante en la que nos reunimos todos los católicos para recibir la Hostia o Santa Eucaristía, que es nada más y nada menos que el mismísimo Jesús en Cuerpo y Alma.

En la Santa Misa, vamos a permanecer en 3 posturas distintas, sentados, parados y de rodillas. Pero, ¿qué significa cada una de estas posturas? Fácil, estar sentados significa escuchar con atención, estar de pie significa que estamos listos para lo que Dios quiere y, estar de rodillas, significa estar en adoración porque Jesús se ha hecho presente.

Por cierto, al ingresar al Templo, hagamos una genuflexión, pero ¿qué es una genuflexión? Sencillo, es doblar la rodilla derecha y hacer la señal de la cruz. Y, ¿por qué hacer esto? Bueno, es como tu saludo hacia Jesús, ya que esa es su casa, y uno siempre debe saludar al dueño de la casa. Posdata, esta genuflexión también se hace cada que sales del Templo, a manera de despedida.

¿Y qué hacer si ya ingresé al Templo y aún no comienza la Misa? Pues, lo recomendable es que ores, que converses un poquito con Jesús, puedes hacerlo sentado, parado o de rodillas, no hay problema, así estarás listo para el momento en que la Misa inicie.

Ahora vamos a ver las partes de la Misa. La Santa Misa tiene 4 partes: Los Ritos Iniciales, La Liturgia de la Palabra, La Liturgia de la Eucaristía y, por último, Los Ritos Finales. Vamos a verlos uno por uno.

* En la guía encontrarás las  iniciales “S” y “N”:


S: Significará “Sacerdote”.
N: Significará “Nosotros”.

 

 


A) LOS RITOS INICIALES:


Aquí el sacerdote recién ingresa y hace una procesión hacia el Altar, que es esa, entre comillas, mesa que vemos siempre al frente del Templo. Además, mientras él está ingresando, se escucha la primera canción, que es llamada la Canción de Entrada. Por cierto, en esta parte debemos estar de pie.


Los Ritos Iniciales también tienen sus partecitas, veámoslas una por una.

1) El saludo:

S: “En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”.
N: “Amen”.
S: “El Señor esté con ustedes”
N: “Y con tu espíritu”.

 

2) El acto penitencial:

En esta parte le pedimos al Señor que nos perdone de todas las cositas malas que hemos pensado o hecho hasta ese momento, y comienza así:

S: “Hermanos, para celebrar dignamente estos sagrados misterios, reconozcamos nuestros pecados”

Rezamos el “Yo confieso”:

“Yo confieso ante Dios Padre Todopoderoso, y ante ustedes hermanos que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a Santa María Siempre Virgen, a los ángeles y a los santos, y a ustedes hermanos que intercedan por mí, ante Dios, Nuestro Señor. Amén”.

Pero ahí no termina el acto penitencial, porque sigue el Señor ten piedad.

S: “Señor, ten piedad”.
N: “Señor, ten piedad”.
S: “Cristo, ten piedad”.
N: “Cristo, ten piedad”.
S: “Señor, ten piedad”.
N: “Señor, ten piedad”

 

Ojo, esta pequeña oración también puede ser cantada.

 

3) El Gloria:
En la parte del Gloria realizamos, obviamente, el rezo del Gloria, el cual está basado en un relato de la Biblia que podemos encontrar en el libro de Lucas 2, 14.

 

Rezamos el Gloria:

“Gloria a Dios en el cielo,
y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor.

Por tu inmensa gloria te alabamos,
te bendecimos, te adoramos,
te glorificamos, te damos gracias,
Señor Dios, Rey celestial,
Dios Padre todopoderoso Señor,
Hijo único, Jesucristo.

Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre;
tú que quitas el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros;
tú que quitas el pecado del mundo,

 

 

atiende nuestra súplica;
tú que estás sentado a la derecha del Padre,
ten piedad de nosotros;
porque sólo tú eres Santo,
sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo,
con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre. Amén.”

 

Posdata, usualmente el Gloria es cantado. Además, esta parte se realiza solo en las Misas de los Sábados y Domingos.

Al terminar la oración o canto del Gloria, el Sacerdote dice:

S: “Por Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos”.
N: “Amén”

 

Y así terminamos, recién, los con Ritos iniciales. Y ahora vamos con la segunda parte de la Santa Misa.

B) LA LITURGIA DE LA PALABRA:

De manera general, te puedo decir que es esta parte en la que se leen las lecturas. Comienza con una procesión de la Santa Biblia hacia el altar, estamos de pie. Ojo, esta procesión solo se realiza los días sábados y domingos. Y bueno, La Liturgia de la Palabra también se divide en pequeñas partecitas, veámoslas:

1) La 1° Lectura:


Esta primera lectura la escuchamos sentados. Aquí se nos narrará una historia del
Antiguo Testamento. Una vez terminada la lectura escucharemos que la persona
que leyó el texto, nos dice “Palabra de Dios”, a lo que nosotros responderemos “Te alabamos, Señor”.                                          

2) El Salmo:


El salmo del día es sacado literalmente del libro de los Salmos. Aquí nosotros debemos repetir una pequeña frase llamada la antífona que nos dirá la persona encargada de leerla. Ojo, el salmo puede ser hablado o cantado, pero es preferible que se haga a manera de canción, ya que los salmos son, en realidad, pequeñas canciones. Posdata, seguimos sentados.

3) La 2° Lectura:


Esta lectura solo se realiza los días sábados y domingos. También la escuchamos sentados. Aquí se nos narrará una historia del Nuevo Testamento, que normalmente serán de los libros que se encuentran desde el libro de Hechos de los apóstoles en adelante. Aquí también la persona encargada de leerla, al terminar, nos dirá

“Palabra de Dios”, y nosotros responderemos “Te alabamos, Señor”.

 

4) El aleluya:


El aleluya es una canción que se realiza para aclamar al Evangelio. Esta pequeña
parte nos ayuda a prepararnos para las palabras de Jesús. Aquí por fin nos ponemos de pie.

5) Proclamación del Evangelio:


Antes de leer el evangelio, el Sacerdote dirá algo así:

S: “Proclamación del Santo Evangelio según San...”

Y aquí, dependiendo del Evangelio que leerá ese día, dirá “Según San Mateo”,
“Según san Marcos”, “Según San Lucas” o “Según San Juan”.

N: “Gloria a Ti, Señor”

Y luego debemos hacer la Señal de la Santa Cruz. Haciendo los movimientos
respectivos, decimos “Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios Nuestro”. Nada más.

 

 

6) El Evangelio:


En esta parte el sacerdote leerá un texto del Nuevo Testamento, específicamente
de alguno de los 4 evangelios, es decir, versículos que están en los evangelios de Mateo, Marcos, Lucas o Juan. También lo escuchamos de pie. Aquí el sacerdote, al terminar de leer, dirá “Palabra del Señor”, y nosotros debemos responder

“Gloria a Ti, Señor Jesús”.

 

 

7) La Homilía:


En esta parte nos podemos volver a sentar. Aquí, la tarea del sacerdote será dar una pequeña reflexión y/o explicación de lo que acaba de leer. En esta parte, niños, debemos prestarle siempre muchísima atención, ya que sus palabras son guiadas por Dios, y es de lo más seguro que su reflexión nos ayudará muchísimo en nuestras vidas.

 

 

 

8) El Credo:


Después de escuchar la Palabra de Dios, todos nos paramos y rezamos el Credo.

Rezamos el Credo:

Creo en Dios, Padre Todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra.

Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor,
que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo.

 
Nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso.

 Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.

Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica,
la comunión de los santos, el perdón de los pecados,
la resurrección de la carne y la vida eterna.


Amén

 

Por cierto, el Credo también puede ser cantado, además solo se reza los días Sábados y Domingos.

 

9) Las Peticiones:


Aquí nos volvemos a sentar y, una persona encargada y/o el sacerdote, dirán las
peticiones del día. Todos en esta parte rezaremos por las necesidades de la gente. Usualmente, quien dice las peticiones, al terminar una de ellas, dirá fuertemente “Roguemos al Señor”, a lo que nosotros debemos responder “Te lo pedimos, Señor”. Ojo, en esta partecita, en nuestra mente, nosotros también debemos decirle a Dios nuestras peticiones personales, para que nuestro angelito de la guarda se las lleve rápidamente.

 

Y así concluimos con la Liturgia de la Palabra, y ahora vamos a la tercera parte de la Santa Misa.

 

C) LA LITURGIA DE LA EUCARISTÍA:

 

Esta tercera parte de la Santa Misa es la más importante de todas. Ojo, no quiero decir que a las otras no les prestes atención, pero es en este momento en el que Jesús se hace presente de manera física. La Liturgia de la Eucaristía también se divide en varias partecitas, y ahorita las veremos una por una.

 

1) Las Ofrendas:


En esta parte estamos todos sentaditos, mientras se realiza una pequeña procesión hacia el Altar. En esta procesión se suele llevar pan y vino, el cual también se puede reemplazar por uvas. Ahora, si en tu parroquia observa que aparte llevan otro tipo de cositas, no te alarmes, también eso se puede hacer, pero, Ojo, es importante que siempre haya el pan y el vino.

 

2) La colecta:


Mientras todos estamos sentados, un grupo de personas irá, banca por banca,
recolectando monedas. Recordemos que dar algo de dinero es voluntario, pero eso sí, queremos aclararte que esto se hace porque la mayoría de parroquias solo vive del dinero que recolecta en esa parte de la Santa Misa.

 

Seguidamente a las ofrendas y a la colecta, todos nos paramos porque el Sacerdote dirá:

S: “Oren hermanos, para que este sacrificio, mío y de ustedes, sea agradable para
Dios, Padre Todopoderoso”.


N: “El Señor reciba de tus manos este santo sacrificio, para alabanza y gloria de su Nombre, para nuestro bien y el de toda su Santa Iglesia”

 

 

3) El prefacio:


El prefacio es la como la introducción de aquello muy importante que está por venir, así es, Jesús físicamente se hará presente. Y bueno, en esta parte seguimos de pie, y el Sacerdote nos dirá:



S: “El Señor esté con ustedes”.
N: “Y con tu espíritu”.
S: “Levantemos el corazón”.
N: “Lo tenemos levantado hacia el Señor”.
S: “Demos gracias al Señor, nuestro Dios”.
N: “Es justo y necesario”.


S: En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias, Padre Santo, siempre y en todo lugar, por Jesucristo, tu Hijo amado. (Aquí, la parte central de la oración cambia dependiendo la fecha o celebración del día) Por eso, con los ángeles y los santos, proclamamos tu gloria, diciendo”.

 

4) El Santo:


Una vez que el padre termina la anterior oración, es el momento del Santo, el cual
es una alabanza a Dios, por ello siempre debe ser cantado. Para ello, hay una gran cantidad de versiones del Santo, en casi todos los géneros musicales.

 
Este canto lo tenemos que realizar parados, además, también está basado en la
biblia, específicamente, en 3 versículos, los cuales los podemos encontrar en el
Evangelio de Mateo 21, 9.

 

5) La Consagración:


Una vez terminado el Santo, todos nos debemos arrodillar, ya que Jesús está a punto de hacerse presente de manera física. Aquí el sacerdote pronunciará las mismas palabras que Jesús dijo en la Última Cena, la cual podemos encontrar en el evangelio de Mateo 26, 26-30

 

S: “Tomen y coman todos de él, porque esto es mi cuerpo, que será entregado por
ustedes”.
N: “Señor Mío y Dios Mío, te amo y te adoro sobre todas las cosas”.
S: “Tomen y beban todos de él, porque este es el cáliz de mi sangre, sangre de la
alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por todos los hombres,
para el perdón de los pecados, hagan esto en conmemoración mía”.

N: “Señor mío, y Dios mío, te amo y te adoro sobre todas las cosas”.
S: “Este es el Sacramento de nuestra fe”.
N: “Anunciamos tu muerte y proclamamos tu resurrección”.

Después de esto, muchas personas suelen pararse, nosotros te recomendamos que sigas arrodillado, ya que Jesús sigue haciéndose presente y debemos adorarlo.

6) La Doxología:

S: Por Cristo, con Él y en Él, a Ti, Dios Padre Omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria, por los siglos de los siglos”.
N: “Amén”.

Una vez que respondemos el “Amén”, ya podemos volver a ponernos de pie, porque el Sacerdote dirá:

S: “Llenos de alegría por ser Hijos de Dios, digamos confiadamente la oración que
Cristo nos enseñó”.

7) El Padre Nuestro:


¿Recuerdas que el Sacerdote dijo “Digamos confiadamente la oración que Cristo nos enseñó”?. Bueno, se refería al Padre Nuestro, y es aquí que debemos rezarlo.

Rezamos el Padre Nuestro:

“Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu Reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy
nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal”.

Ojo, El Padre Nuestro, en la Santa Misa, no debemos terminarlo con un Amén, ¿Por qué? Porque el sacerdote seguirá con la oración.

Él continuará orando y dirá:

S: “Líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado, y protegidos de toda perturbación, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo”.

N: “Tuyo es el Reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor”.
S: “Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles, mi paz les dejo y mi paz les doy, no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu iglesia, y conforme a tu Palabra, concédenos la paz y la unidad. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos”.
N: “Amén”.
S: “La paz esté siempre con ustedes”.
N: “Y con tu espíritu”.

8) La Paz:

El sacerdote, en esta parte, nos pedirá que nos demos el saludo de la paz. Nos
podemos dar la mano, un abrazo, o inclinar la cabeza, este es un gesto de que todos somos hermanos.

Por cierto, esta parte de la Santa Misa está basada en el Evangelio de Juan 20, 21. Posdata, en algunas parroquias se suele cantar una canción para este momento. No olvides que solo debes dar la paz a las personas que estén a tu costado.

 

9) El Cordero:



Es en este momento en el que se hace la oración del Cordero, la cual, en la mayoría de ocasiones, suele ser cantada. Ojo, un datito, cuando hablamos del Cordero, estamos hablando del mismísimo Jesús, ya que Él es el Cordero que se sacrificó por todos nosotros.

 

 

 

Rezamos (o cantamos) el Cordero:

“Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros, Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros, Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, danos la paz”.

Una vez que se termina de orar o cantar, todos nos debemos poner de rodillas.

S: “Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo, dichosos los invitados a la cena del Señor”.
N: “Señor, no soy digno de que entres a mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme”

Ojito aquí, esta respuesta está basada en el Evangelio de Mateo 8, 8.

S: “El cuerpo de Cristo me guarde para la vida eterna”.
N: “Amén”.

Acto seguido, debemos ponernos de pie.

 

10) La Comunión:



Y llegó el momento por el que, especialmente, vamos a Misa, el momento de la
comunión. El sacerdote se coloca al frente del Altar, y nos espera. Todos aquí, si ya recibimos la Primera Comunión y nos hemos confesado, debemos hacer una fila para recibir a Jesús en la Santa Eucaristía, recuerda que debes estar tranquilo, sin distraerte, pensando solo en Jesús. Además, cuando es nuestro turno, el sacerdote nos dirá “Cuerpo de Cristo”, y debemos responder diciendo “Amén”.

 

11) La oración después de comulgar:

Una vez que has recibido a Jesús, te tienes que dirigir hacia tu asiento, y estando
ahí, te recomendamos que te arrodilles y hagas una pequeña oración, aprovecha
para agradecerle por todo lo que te ha dado, una vez que termines tu oración, te
puedes volver a sentar.

 

 

D) LOS RITOS FINALES:

Y llegamos al final de la Santa Misa. Los Ritos finales también tienen sus partes, pero no te preocupes, son muy pocas y muy pequeñas. Ahora las veremos.

 

1)    Los avisos parroquiales:


Los avisos parroquiales son, como su mismo nombre lo dice, avisos que tiene el Sacerdote, o la parroquia en general, para todas las personas que asistieron, suelen ser noticias de talleres que se aproximan, o cosas relacionas a las Catequesis. Posdata, existen ocasiones en las que no hay avisos parroquiales.

 

2)    La Bendición:



Ya para finalizar, el sacerdote nos dará la bendición a todos nosotros, recuerda que, en ese momento, el sacerdote es el mismísimo Jesús dándonos su bendición, por eso es muy importante que la escuchemos con atención y nos pongamos de pie. Ah, y recuerda agachar un poquito la cabeza.

 

Bueno, es aquí que el Sacerdote dirá:

S: “El Señor esté con ustedes”.
N: “Y con tu espíritu”.
S: “La Bendición de Dios Todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre
ustedes”.
N: “Amén”.
S: “Pueden ir en paz”.
N: “Demos gracias a Dios”

 

3)    El Canto Final:

A pesar de que ya nos despedimos, la última parte es, en realidad, el canto final, por ello debemos quedarnos en nuestros lugares hasta que termine la canción, solo ahí nos podemos ir a nuestras casitas.

 

 

Película El Gran Milagro

 

https://www.palabra-catolica.com/2018/10/el-gran-milagro-pelicula-completa.html

 

 

 

 

 

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